Las gelatinas de grenetina conservan un toque diferente al de las gelatinas modernas, pues evocan la tradición y el sabor de antaño. Hace varias décadas, los llamados gelatineros solían transportarlas en tablitas de madera para ofrecerlas en plazas y barrios, costumbre que en algunos casos todavía se mantiene.
La clásica gelatina con trozos de nuez y almendra sigue siendo una de las favoritas de chicos y grandes. En Tlaxcala capital aún se pueden encontrar a la venta envueltas en papel encerado, una forma orgánica y económica de presentación que no solo preserva el sabor, sino también la tradición de quienes se dedican a elaborarlas.


