La molestia entre habitantes de la capital ha llegado al límite. Vecinos y ciudadanos indignados señalan a la diputada Madai Pérez Carrillo como una figura política “de utilería”, más preocupada por dejarse ver en actos convenientes que por atender los problemas urgentes del distrito que la eligió.
De acuerdo con testimonios recabados, la legisladora se ha convertido en un símbolo de simulación: mientras presume actividad en redes sociales, sus representados aseguran que su trabajo real es prácticamente inexistente. “Cuando uno revisa qué ha hecho, no hay nada. Solo fotos, discursos vacíos y visitas que no sirven para nada”, reprochan.
Lo que más indigna a los capitalinos es que, en lugar de permanecer en el 7° Distrito, Pérez Carrillo dedique su tiempo a recorrer San Pablo del Monte, un municipio ajeno a su responsabilidad legislativa. Ahí, dicen, organiza actividades que parecen diseñadas únicamente para impulsar su imagen personal, mientras la capital lidia sola con problemas de seguridad, servicios públicos deficientes y abandono institucional.
Para muchos ciudadanos, este comportamiento representa una traición abierta a la confianza que alguna vez depositaron en ella. La describen como una diputada que siempre encuentra excusas, evade obligaciones y se victimiza cuando se le exige rendir cuentas. “Aquí no la vemos jamás. Es como si su distrito no existiera”, lamentan.
Mientras la crisis en la capital se agudiza, la ausencia de Pérez Carrillo se vuelve cada vez más evidente. Y para sus representados, ese abandono habla más fuerte que cualquier declaración o fotografía de autopromoción.
