El “Junior lujurioso” dice que cuando se emborracha se pone caliente.
La indignación social vuelve a estallar. En redes sociales y espacios ciudadanos se multiplican los señalamientos contra Iván Aguilar Rivera, quien presuntamente ha sido acusado en diversas ocasiones de acoso y violencia contra mujeres, sin que hasta ahora exista una sanción ejemplar por parte de las autoridades.
El caso ha generado mayor enojo debido a que Iván Aguilar Rivera es hijo del actual diputado federal Alejandro Aguilar López, lo que ha despertado sospechas de protección política y omisión institucional.
“El poder no puede ser escudo”
Colectivos feministas y ciudadanas han lanzado un llamado público para que otras posibles víctimas de acoso o agresión se unan y denuncien formalmente, asegurando que los antecedentes existen y que el silencio solo beneficia al agresor.
“Ya basta de que los hijos del poder se sientan intocables. No más impunidad”, expresaron activistas a través de redes sociales.
Violencia digital también es delito
En Tlaxcala, el ciberacoso y la violencia digital están tipificados como delito bajo la Ley Olimpia y el Código Penal, con penas que pueden alcanzar varios años de prisión y multas económicas, especialmente cuando existen agravantes o reincidencia.
A pesar de ello, las víctimas denuncian lentitud, indiferencia y falta de acción por parte de las autoridades correspondientes.
Exigen postura del diputado
La presión social también apunta directamente al diputado federal Alejandro Aguilar López, a quien se le exige una postura pública clara y, sobre todo, que no utilice su investidura para encubrir a nadie.
“Si de verdad representa al pueblo, debe permitir que la justicia actúe sin interferencias”, señalan voces ciudadanas.
NI UNA MÁS
El caso se suma a una larga lista de denuncias donde las mujeres enfrentan no solo al agresor, sino a un sistema que protege al poderoso.
Hoy Tlaxcala alza la voz: el acoso no es normal, la violencia no se tapa y el apellido no absuelve.
¡Ya basta de abuso contra las mujeres!
La sociedad observa. Las víctimas no están solas.

