En redes sociales la tacharon falsa, oportunista y mentirosa, por portar un bolso de 37 mil pesos aproximadamente
Un video publicado recientemente en la cuenta oficial de TikTok de la senadora Ana Lilia Rivera Encinas generó polémica más allá del mensaje que buscaba transmitir. En las imágenes, la legisladora llega al Senado de la República y explica parte de la agenda legislativa del día; sin embargo, lo que captó la atención de usuarios y analistas fue el bolso de alta gama que portaba durante la grabación.
Tras una revisión visual y búsquedas en plataformas especializadas en artículos de lujo, el accesorio coincide en diseño y características con un bolso Hermès Birkin, una de las piezas más exclusivas del mercado internacional, cuyo precio puede superar los 347 mil pesos mexicanos, dependiendo del modelo, material y disponibilidad. Cabe señalar que este tipo de artículos no se adquieren libremente: Hermès mantiene listas de espera y restringe su venta a clientes frecuentes de la marca.
La controversia no es menor si se considera que Ana Lilia Rivera se ha autodefinido reiteradamente como una política de izquierda, cercana al pueblo y alineada con los principios de austeridad republicana promovidos durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, bandera central del movimiento que llevó a MORENA al poder.
Para diversos sectores de la opinión pública, la ostentación de artículos de lujo —bolsos exclusivos y prendas de diseñador que con frecuencia se observan en el Senado— contrasta con el discurso político que la senadora ha sostenido durante años. La imagen proyectada dista del ideal de sobriedad y congruencia que el propio movimiento morenista aseguró defender.
El episodio tomó un giro adicional cuando, horas después, la senadora publicó un video similar en su cuenta oficial de Facebook. En esta nueva versión, el bolso ya no aparece. El primer video en TikTok dejó de estar disponible, lo que fue interpretado por usuarios como un intento de corregir un “error de comunicación” tras la reacción generada en redes sociales.
Más allá del objeto en sí, el caso abre nuevamente el debate sobre el doble discurso dentro de MORENA, donde los principios de austeridad y rechazo a los privilegios parecen diluirse una vez alcanzados los cargos públicos. Lo que en el pasado fue presentado como una convicción ética hoy, para muchos ciudadanos, luce como un recurso retórico cada vez más vacío.
La eliminación del video y la publicación de una versión “editada” no hacen sino reforzar la percepción de que la preocupación no fue el mensaje de fondo, sino la imagen de opulencia exhibida. En política, los símbolos importan, y los pequeños descuidos suelen revelar contradicciones más profundas.
