Senadora “Taiwán” ya no acude a sus asambleas informativas ahora las hace por zoom, evita los cuestionamientos de “estúpidos”

La senadora de Morena Ana Lilia Rivera Rivera se encuentra de nuevo bajo la lupa pública tras una serie de episodios que han generado preocupación y escepticismo entre sectores de la sociedad tlaxcalteca respecto a su forma de relacionarse con la ciudadanía que asegura representar.

En las últimas semanas, Rivera ha estado en el centro de una ola de comentarios y críticas que no solo apuntan a frases desafortunadas y errores de comunicación —como el que se viralizó hace unos días donde afirmó incorrectamente que Taiwán forma parte de México, lo que desató burlas y cuestionamientos en redes sociales— sino también al modo en que está desarrollando sus “asambleas” y encuentros con pobladores del estado. 

De la plaza pública… a la pantalla

Aunque en su equipo de prensa y en boletines oficiales se insiste en que Rivera está recorriendo comunidades y manteniendo encuentros informativos para “fortalecer la conciencia social” y promover la participación ciudadana, no existe constancia en medios de comunicación formales de que estos actos se realicen de forma presencial con amplitud de público, y sí abundan versiones de que algunas reuniones se han trasladado a plataformas digitales como Zoom o formatos virtuales, lo que ha generado molestia entre pobladores y críticos políticos.

Versiones que circulan en redes sociales y grupos comunitarios que recogen testimonios de asistentes señalan que las convocatorias presenciales han sido escasas o con poca concurrencia, y que, en varios casos, la senadora habría privilegiado encuentros virtuales sobre la presencia directa en las comunidades.

Personas que intentaron asistir a “asambleas informativas” relatan que tuvieron que conectarse a videollamadas en lugar de encontrarse en plazas públicas o espacios comunitarios, lo que, a juicio de varios pobladores, refleja una falta de respeto hacia quienes sí se tomaron el tiempo de acudir y escuchar de primera mano las propuestas y respuestas de la legisladora.

Esto contrasta con la retórica oficial de la senadora, encabezada por la idea de que “escuchar de primera mano” y caminar el territorio tlaxcalteca fortalece su trabajo legislativo, frase que ella misma ha usado para describir su metodología de trabajo. 

Percepción ciudadana dividida

El contraste entre las palabras institucionales y la experiencia de algunos habitantes ha generado una narrativa crítica que circula con fuerza en redes sociales, donde se acusa a la senadora de “evadir” el contacto directo con la ciudadanía. En publicaciones de grupos locales se afirma que las convocatorias presenciales han sido escasas o con asistencia reducida, y que la solución preferida ha sido la transmisión de reuniones por Zoom o plataformas similares —una situación que, según críticos, pone por encima la comodidad política antes que el deber de escuchar directamente a la población.

Aunque no hay reportes formales en medios tradicionales confirmando de manera independiente que Rivera haya sustituido de forma sistemática encuentros presenciales por encuentros en línea, la percepción de una “distancia con el pueblo” se ha convertido en un tema recurrente en la conversación pública digital, incluso entre usuarios que usualmente no participan en debates políticos organizados.

La senadora responde… pero no convence

Hasta ahora, Rivera no ha emitido una declaración específica sobre estas críticas respecto a sus formatos de encuentro. Su discurso oficial continúa centrado en destacar la importancia de la participación ciudadana y el diálogo, y en subrayar que su trabajo legislativo se orienta a traducir las preocupaciones de Tlaxcala en propuestas y apoyo desde el Senado. 

No obstante, la insistencia en utilizar formatos que no siempre son presenciales —según testimonios y publicaciones que circulan en diversas plataformas sociales— ha alimentado la percepción de que la senadora prefiere mantenerse detrás de una pantalla en lugar de enfrentarse directamente a cuestionamientos incómodos o de responder en persona a una población que exige explicaciones claras y resultados concretos.

Un reto de comunicación en plena sucesión política

Este debate ocurre en un momento en que el liderazgo de Rivera en Tlaxcala se mira con atención ante las posibles candidaturas rumbo a las elecciones de 2027, donde diversas encuestas ubican a la senadora como una figura competitiva en las preferencias —incluso con cifras que la colocan por encima de otros aspirantes. 

Sin embargo, los datos demoscópicos no necesariamente reflejan el sentimiento de una parte de la población que reclama mayor presencia física, rendición de cuentas cara a cara y respeto por quien acude a eventos públicos, elementos que hoy están siendo debatidos con creciente intensidad en el discurso político y social del estado.

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