Un operativo antimotín desplegado la madrugada de este martes 7 de abril por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) dejó como saldo la detención de dos personas, durante el retiro de manifestantes que bloqueaban importantes vías de comunicación en el municipio.
Los detenidos fueron identificados como Emigdio Taboada, padre e hijo, ambos con el mismo nombre, quienes fueron trasladados a la delegación de Calpulalpan.
De acuerdo con los primeros reportes, la intervención ocurrió alrededor de las 5:30 horas, cuando fuerzas de seguridad utilizaron equipo antimotín, incluyendo granadas de dispersión, cartuchos de copetines y multilanzadores, para liberar la carretera México–Zacatepec, a la altura del entronque hacia Nanacamilpa, así como el Arco Norte, que permanecía bloqueado en ambos sentidos.
La acción generó momentos de tensión entre manifestantes —en su mayoría campesinos— y elementos policiales. Tras las detenciones, los inconformes expresaron temor por la integridad de sus compañeros y exigieron su liberación inmediata.
Horas más tarde, se confirmó que ambos detenidos fueron liberados a las 7:15 horas, lo que contribuyó a disminuir la tensión y evitar una posible escalada del conflicto en la zona.
Usó de la fuerza y derecho a la protesta
El operativo reabre el debate sobre los límites del uso de la fuerza pública frente al derecho a la protesta social.
Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han establecido que la manifestación pública es un derecho protegido, vinculado a la libertad de expresión y reunión pacífica.
Si bien este derecho puede tener restricciones —particularmente cuando se afectan terceros, como en bloqueos carreteros—, cualquier intervención del Estado debe cumplir con principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad.
En este contexto, el uso de equipo antimotín y la detención de manifestantes obliga a revisar si la actuación de las autoridades se ajustó a dichos estándares, ya que la fuerza debe ser el último recurso, privilegiando siempre el diálogo.
Tensión social sin resolver
Aunque la liberación de los detenidos redujo momentáneamente el conflicto, el fondo de la protesta permanece sin solución.
Lo ocurrido en Nanacamilpa refleja una constante en diversas regiones del país: demandas sociales que escalan ante la falta de atención institucional, derivando en bloqueos y posteriormente en intervenciones policiales.
La situación se mantiene en desarrollo.
