Denuncian encubrimiento tras acusaciones de acoso sexual contra mando de Seguridad Pública de Papalotla

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La denuncia presentada en contra de Luis Alberto Torres Saucedo, Coordinador de Seguridad Pública Municipal de Papalotla, por presuntos actos de acoso sexual, hostigamiento y abuso de autoridad, ha abierto un nuevo frente de cuestionamientos, luego de que la mujer policía denunciante asegurara que sus señalamientos fueron ignorados por la directora de la corporación, María Teresa Hernández Vázquez.

De acuerdo con la denuncia presentada ante las autoridades competentes, la elemento policial aportó pruebas que ya forman parte de la carpeta de investigación y cuyo contenido será valorado por la autoridad ministerial. La denunciante sostiene que durante meses permaneció en silencio por temor a sufrir represalias derivadas de la posición jerárquica del servidor público señalado.

Sin embargo, la gravedad del caso no sólo recae en las conductas atribuidas al coordinador de Seguridad Pública. La denunciante también señala que informó de los hechos a la directora María Teresa Hernández Vázquez, sin que, según su versión, se adoptaran medidas para protegerla, iniciar una investigación administrativa o dar vista a las autoridades competentes.

De confirmarse esa omisión, podría derivar en responsabilidades administrativas e incluso penales, dependiendo de lo que determinen las autoridades durante el desarrollo de las investigaciones, pues los servidores públicos tienen el deber de atender y canalizar denuncias relacionadas con posibles actos de violencia, hostigamiento o acoso dentro de las instituciones.

La actuación de Hernández Vázquez también ha sido objeto de cuestionamientos debido a que, según diversos testimonios recabados, se presenta públicamente como una funcionaria con amplio respaldo político, asegurando contar con el apoyo del secretario de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala, Alberto Martín Perea Marrufo, situación que, afirman, habría generado entre el personal la percepción de que denunciar irregularidades dentro de la corporación resultaba inútil o podía traer consecuencias laborales.

Hasta el momento, no existe información pública que indique que la Dirección de Seguridad Pública Municipal haya iniciado un procedimiento interno por los hechos denunciados ni que se hayan implementado medidas de protección para la víctima.

El caso vuelve a poner bajo la lupa las condiciones en las que laboran mujeres policías dentro de las corporaciones municipales y plantea interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para garantizar espacios libres de violencia y atender oportunamente las denuncias contra mandos de seguridad.

Las investigaciones ministeriales deberán determinar la responsabilidad que pudiera corresponder al coordinador denunciado y establecer si existieron omisiones por parte de otros servidores públicos que conocieron de los hechos y, presuntamente, decidieron no actuar.

Mientras tanto, la exigencia de la denunciante es clara: que la investigación se conduzca con independencia, imparcialidad y sin influencias políticas, para que ningún cargo o respaldo institucional se convierta en un escudo frente a la justicia.

Esta nota se publica con estricto apego al principio de presunción de inocencia. Las personas señaladas tienen derecho a ofrecer su versión de los hechos y a que las autoridades determinen, conforme al debido proceso, si existe o no responsabilidad legal.