Por: Alberto Jordan
El hallazgo de dos vehículos presuntamente utilizados para el transporte ilegal de gas LP en el tramo que conduce a la comunidad de Tepuente volvió a poner sobre la mesa una realidad que desde hace años golpea a esta región: Nanacamilpa se ha convertido en una de las zonas más activas del huachicol en Tlaxcala, donde las redes del robo y distribución de hidrocarburos operan con total impunidad.
De acuerdo con los primeros reportes, una camioneta y un camión modificados para el traslado de combustible quedaron varados a mitad del camino, aparentemente tras quedar atascados por el terreno irregular. Los tripulantes habrían descendido y huido antes de la llegada de los cuerpos de emergencia y seguridad.
Al sitio acudieron elementos de la Guardia Nacional, Seguridad Pública Municipal y Protección Civil, quienes aseguraron el perímetro ante el riesgo de explosión o derrame. Ambas unidades permanecen bajo resguardo mientras se realizan las diligencias correspondientes; sin embargo, hasta el momento no hay personas detenidas.
Una red que todos conocen, pero nadie toca
Según investigaciones realizadas por este medio, habitantes de Nanacamilpa señalan que el robo de combustible no es un hecho aislado, sino una práctica cotidiana que involucra a grupos locales y foráneos. “Aquí todos saben quiénes se dedican al huachicol, los ven pasar diario con pipas o camionetas cargadas, y nadie les dice nada”, relató un vecino que pidió el anonimato por temor a represalias.
Las denuncias ciudadanas apuntan incluso a la presunta complicidad de autoridades municipales y estatales, ya que, de acuerdo con varios testimonios, los vehículos que transportan el combustible robado son custodiados por patrullas oficiales que facilitan su paso por caminos rurales y carreteras secundarias.
“Pasan como si nada, los mismos policías los escoltan. Si tú intentas tomar fotos o grabar, te intimidan o te amenazan”, denunció otro poblador.
Nanacamilpa, territorio caliente
El municipio, ubicado en la zona limítrofe entre Tlaxcala e Hidalgo, se ha consolidado como un punto estratégico para el tráfico de hidrocarburos debido a la cercanía con ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y rutas de conexión hacia el Estado de México y Puebla.
A pesar de los constantes operativos anunciados por las autoridades, la problemática persiste y se ha vuelto parte del paisaje cotidiano. Los pobladores aseguran que, mientras las instituciones encargadas de combatir el delito mantengan vínculos con los propios delincuentes, la batalla contra el huachicol en Tlaxcala seguirá perdida.
