Insalubridad, negligencia y abandono: el Hospital General de Zona 1 del IMSS en Tlaxcala, un foco de infección

Por Alberto Amaro

El Hospital General de Zona 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tlaxcala no solo enfrenta una crisis de saturación médica: opera en condiciones que violan flagrantemente los marcos normativos sanitarios que rigen a cualquier nosocomio en México. Lo que ocurre en su área de urgencias no es una anomalía aislada, sino el reflejo de una administración ausente, negligente y peligrosamente indiferente a la salud pública.

El pasado viernes 6 de febrero, durante un recorrido de observación directa, fue posible constatar lo que por meses han denunciado pacientes, familiares y personal médico: un hospital sucio, sin protocolos efectivos de limpieza y sin manejo adecuado de Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI), en abierta violación a la normatividad sanitaria vigente.

Basura clínica junto a los pacientes

A menos de dos metros de distancia de pacientes enfermos, se observó un bote de basura completamente saturado, en cuyo interior había jeringas usadas, gasas con sangre y material quirúrgico, sin separación, sin contención y sin control alguno. Un escenario que no solo representa una falta administrativa, sino un riesgo real de brotes infecciosos y contagios intrahospitalarios.

El problema no se limita a un solo punto. En el área de semaforización, los sanitarios se han convertido en auténticos focos de infección: batas hospitalarias usadas tiradas junto a la taza del baño, bolsas rojas con sangre a un costado, cómodos y “patos” utilizados por los pacientes apilados sin ningún proceso de desinfección visible.

Todo ello ocurre en el mismo espacio donde adultos mayores, canalizados y visiblemente vulnerables, permanecen sentados en sillas por falta de camillas. Encima de ellos, hojas expuestas con nombres completos, padecimientos y alergias, violando su privacidad y dignidad, mientras un bote de basura rebosante completa la escena del abandono institucional.

Pacientes sin atención y personal ausente

La insalubridad convive con la desatención médica. Se observó cómo uno de los adultos mayores tuvo que manipular su propio suero, ante la ausencia prolongada de personal de enfermería. En los pasillos, pacientes en camillas llevaban horas esperando atención, mientras otros, ya canalizados, permanecían sentados fuera del área de urgencias por falta de espacio, expuestos a la vista de todos y sin condiciones mínimas de privacidad.

Un hospital sucio desde la entrada

La imagen de abandono comienza desde el acceso principal: cubrebocas tirados en el suelo, una entrada sin puerta cubierta con plástico improvisado, y una jerga sucia hecha bola en el piso, evidenciando que la falta de limpieza no es reciente ni accidental, sino estructural y prolongada.

Dirección ausente, propaganda presente

Mientras el área de urgencias se hunde en la insalubridad, la directora del hospital, la Dra. Karla Mendiola Ramírez, mantiene una narrativa pública de éxito personal, presumiendo en redes sociales su “capacidad” y “brillo”, afirmando que su gestión incomoda a terceros y que continuará “sin miedo al éxito”.

La realidad dentro del hospital contradice cualquier discurso triunfalista. La prioridad parece ser la autopromoción, no la seguridad de los pacientes ni la operatividad sanitaria de un área tan crítica como urgencias, el primer punto de contacto entre la institución y la ciudadanía.

Responsabilidad y omisión 

El titular del IMSS en Tlaxcala, el Dr. Saúl Nevárez Jiménez, quien asumió el cargo el 1 de julio de 2025 tras ser nombrado por unanimidad por el H. Consejo Técnico del IMSS, enfrenta ya siete meses de señalamientos acumulados: negligencias médicas, falta de atención oportuna e insalubridad en diversos hospitales del estado.

Lo que ocurre en el Hospital General de Zona 1 no es un caso menor ni un ataque político: es una alerta sanitaria. La omisión institucional también mata, y la falta de higiene en un hospital público es una forma silenciosa de violencia contra los más vulnerables.

¿Quién responde?

El IMSS tiene la obligación legal y moral de garantizar espacios limpios, seguros y dignos. Cada jeringa mal desechada, cada bolsa con sangre abandonada y cada paciente ignorado es una responsabilidad directa de quienes administran y supervisan el sistema.

En Tlaxcala, hoy, el Hospital General de Zona 1 no cura: expone, enferma y abandona.

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