La omisión institucional y la falta de protocolos efectivos volvieron a golpear a una familia mexicana. Elena Liliette, joven de 33 años, desapareció en 2017 en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México. Días después fue localizada sin vida en el estado de Tlaxcala. Sin embargo, su cuerpo permaneció durante más de ocho años en el Servicio Médico Forense (Semefo) en calidad de desconocida, sin que la autoridad notificara oportunamente a sus familiares.
Fue apenas hace unos días cuando la madre de la víctima, quien la buscó incansablemente desde su desaparición, recibió la devastadora noticia: el cuerpo de su hija llevaba casi nueve años bajo resguardo forense en Tlaxcala.
La actuación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tlaxcala, no solo evidencia fallas graves en los mecanismos de identificación y comunicación interinstitucional, sino que constituye una forma de revictimización para la familia. Durante casi una década, la madre de Elena vivió entre la incertidumbre, la búsqueda constante y la esperanza de encontrarla con vida, mientras la autoridad ya tenía el cuerpo bajo su custodia.
Revictimización institucional en aumento
Organizaciones civiles y colectivos de búsqueda han denunciado reiteradamente que este tipo de omisiones no son casos aislados. La falta de cruces efectivos de información entre fiscalías estatales, la deficiente actualización de bases de datos forenses y la ausencia de protocolos humanizados provocan que familias recorran morgues, fiscalías y fosas comunes sin recibir respuestas claras.
El caso de Elena Liliette refleja un patrón preocupante: instituciones que, lejos de acompañar con sensibilidad y diligencia a las víctimas indirectas, prolongan su sufrimiento mediante la indiferencia administrativa.
Especialistas en derechos humanos señalan que mantener un cuerpo sin identificar durante años, sin agotar los mecanismos científicos disponibles ni notificar a posibles familiares, vulnera el derecho a la verdad y al acceso a la justicia. Además, profundiza el daño emocional de quienes buscan.
Dolor acumulado y exigencia de justicia
La madre de Elena no solo enfrentó la desaparición de su hija en 2017; ahora debe afrontar la certeza de que durante casi nueve años la autoridad omitió informarle que el cuerpo ya había sido localizado.
El caso abre cuestionamientos sobre los procesos internos de la Fiscalía de Tlaxcala:
- ¿Se realizaron las confrontas genéticas correspondientes?
- ¿Se compartió información con otras entidades como la Ciudad de México?
- ¿Por qué la notificación ocurrió casi una década después?
Más allá de las respuestas oficiales, lo cierto es que la falta de humanidad institucional vuelve a colocar a las familias en el centro del abandono. En un país marcado por miles de personas desaparecidas, la negligencia burocrática se convierte en una segunda herida.
Elena Liliette no solo fue víctima de un crimen. Su familia fue víctima de un sistema que falló en lo más básico: informar, identificar y tratar con dignidad.
Hoy, la exigencia es clara: verdad, justicia y protocolos que prioricen la humanidad por encima de la indiferencia.
