Por: Alberto Amaro
Un periodista fue amenazado con un machete mientras realizaba la cobertura de un incidente vehicular sobre la carretera Tlaxcala–Apizaco, a la altura del municipio de Yauhquemehcan, en un hecho que refleja el clima de hostilidad que enfrenta la prensa en México.
El comunicador se encontraba en una transmisión en vivo documentando un autobús destinado al traslado de docentes que presentaba una aparente falla mecánica, cuando un individuo se le aproximó de forma agresiva para cuestionar su labor periodística.
En el video difundido se observa cómo el sujeto exige explicaciones sobre la grabación, mientras el periodista intenta identificarse como parte de la prensa y calmar la situación. A pesar de que el comunicador accedió a borrar el material para evitar confrontaciones, el individuo lo intimidó de manera directa al amenazarlo con un machete.
Si bien no se consumó una agresión física, el acto constituye una grave violación al derecho a la libertad de expresión y al ejercicio periodístico, al intentar coartar la labor informativa mediante la intimidación y el uso de la violencia.
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana estatal, junto con policías municipales, acudieron al sitio tras el incidente para tomar conocimiento de los hechos y brindar apoyo al periodista, quien por razones de seguridad ha decidido mantener su identidad en reserva. No obstante, manifestó su preocupación por posibles represalias y analiza proceder legalmente.
Este tipo de hechos se enmarca en un contexto nacional alarmante. México continúa siendo considerado el país más peligroso para ejercer el periodismo fuera de zonas de guerra. Según datos de la organización Artículo 19, en el país se registra una agresión contra periodistas cada 14 horas, lo que evidencia un patrón sistemático de violencia contra quienes ejercen esta labor.
Las agresiones no solo incluyen ataques físicos, sino también amenazas, hostigamiento, intimidación y censura, muchas veces en un entorno de impunidad que permite su repetición.
Ante estos hechos, es indispensable que la Secretaría de Gobierno del Estado de Tlaxcala implemente medidas inmediatas y eficaces para garantizar la seguridad de periodistas y comunicadores en la entidad, así como condiciones reales para el libre ejercicio de la libertad de expresión.
Atentar contra la prensa, incluso mediante amenazas, no solo vulnera a quienes informan, sino que debilita el derecho de toda la sociedad a estar informada.
