La barba blanca de los Reyes Magos es postiza, como todo lo demás

Por: Sandra Moreno 

En Tlaxcala, como en el resto de México, los Reyes Magos y Santa Claus siguen teniendo nombres de hombre, barbas blancas y coronas doradas. Pero la realidad, una vez más, desmiente al cuento. En el 73 % de los hogares mexicanos, quienes hacen posible esa magia son mujeres. El dato es del INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, y esos son los hechos veraces.

Aquí, donde la tradición sigue teniendo un peso central en la vida comunitaria, la figura de los Reyes Magos continúa ocupando un lugar privilegiado en la infancia. El 6 de enero no es solo una fecha: es un ritual. Zapatos bien colocados, cartas escritas con esmero, expectativas que se renuevan cada año. Y, sin embargo, detrás de Melchor, Gaspar y Baltasar —y también de Santa Claus— hay casi siempre una mujer sosteniendo la ficción.

No es una cuestión de logística ni de tareas: es representación. Los niños y niñas de Tlaxcala crecen aprendiendo que la generosidad, la previsión y la responsabilidad tienen rostro masculino en el imaginario, aunque femenino en la vida real. La ilusión se escribe en masculino, aunque se ejecute en femenino. Y ese mensaje cala y traspasa.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del INEGI pone cifras a lo que muchas familias ya saben: en la mayoría de los hogares, son las mujeres quienes mantienen viva la narrativa de los Reyes y de Santa Claus. No solo comprando regalos, sino recordando, anticipando, sosteniendo el relato año tras año para que no se rompa la magia. Una magia que exige constancia y silencio.

La hemeroteca lleva tiempo apuntando esta contradicción. El País ya señalaba en 2022 cómo los personajes navideños refuerzan estereotipos de género desde la infancia. La Jornada ha abordado en varias ocasiones cómo las tradiciones aparentemente neutras reproducen desigualdades simbólicas profundas. Y algunos medios regionales han reflejado el peso que las festividades tienen en la vida familiar, aunque pocas veces se pregunta quién las encarna realmente.

No se trata de cambiar los cuentos ni de quitarles ilusión a los niños. Se trata de mirarlos con honestidad. De preguntarnos por qué, si son mayoritariamente mujeres quienes hacen posible la llegada de los Reyes Magos, seguimos enseñando que la magia viene siempre de hombres. Qué aprendizaje dejamos cuando invisibilizamos a quienes sostienen el ritual y perpetuamos una ficción que no se corresponde con la realidad.

Quizá ha llegado el momento de decirlo en voz alta: la barba blanca es postiza. Y reconocerlo no rompe la magia; la hace más justa. Porque nombrar a quienes están detrás del disfraz también es una forma de educar. Y es que quien lo quiera defender como una tradición religiosa que me diga en qué parte de la Biblia dice que los Reyes Magos eran hombres, que eran tres o que eran magos.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com