Abandonada la “Central de abastos de Tlaxcala” en Xaltocan; proyecto costó 250 millones a tlaxcaltecas.

El desarrollo comercial y logístico de Tlaxcala se debate hoy entre las secuelas de un fraude histórico y la promesa de la modernidad. Tras un recorrido realizado este día por las ruinas de lo que debió ser la Central de Abastos de Xaltocan, este medio constató el abandono de una infraestructura fallida que le costó al erario una fortuna. En contraste, el pasado lunes abrió sus puertas la Ciudad del Abastecimiento en Huamantla, el nuevo rostro del comercio a gran escala en la entidad, lo que evidencia las dos caras de la moneda entre el rescate de un proyecto fantasma y la multimillonaria realidad del nuevo complejo comercial del oriente.

El recorrido visual por el predio de Xaltocan revela un panorama desolador con estructuras de concreto inconclusas, maleza que devora los cimientos y un silencio que sepulta la promesa de desarrollo de hace una década, luego de que el diseño original quedara sepultado por litigios de fraude y despojo cometidos por particulares en administraciones pasadas.

En 2010, durante la administración del exgobernador Héctor Ortiz Ortiz, se colocó la primera piedra tras un convenio con empresas privadas. El objetivo era dotar al estado de su primer gran centro logístico de alimentos, sin embargo, la promesa no se concretó derivando en abandono del lugar y una millonaria demanda.

En un momento se planteó el posible cambio de giro, ya que de acuerdo a estudios de mercado recientemente realizados, resulta más factible una Central de Fríos y Abarrotes que una Central de Abastos, es decir, de alimentos perecederos.

El gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros tuvo que pagar un convenio judicial de 250 millones de pesos, una cifra millonaria desembolsada no para construir, sino para recuperar la propiedad de la tierra y cerrar el conflicto legal. Aunque el estado recuperó el predio, lo que hoy se observa en el lugar es un auténtico “elefante blanco” en obra negra y deteriorada que requerirá aún más inversión si se pretende rehabilitar en el futuro.

A varios kilómetros de distancia la realidad es diametralmente opuesta debido a que el pasado lunes se inauguró formalmente la Ciudad del Abastecimiento en Huamantla, un complejo comercial y logístico diseñado para conectar de forma directa a los productores locales con los grandes mercados de la región. A diferencia del proyecto abandonado de Xaltocan, este nuevo recinto ya es una realidad física lista para operar mediante una inversión bipartita superior a los 200 millones de pesos aportados entre el Gobierno del Estado y el municipio de Huamantla.

Tras 26 años en qué el proyecto inicial estuvo abandonado, la infraestructura del nuevo sitio incluye 66 bodegas distribuidas en tres naves industriales, más de 207 locales comerciales, amplios patios de maniobras para transporte de carga pesada, áreas de mercado y un salón de usos múltiples que planea beneficiar a más de 645 mil habitantes.

La paradoja financiera es clara para la entidad, ya que Tlaxcala gastó más dinero en resolver el litigio de un proyecto en ruinas que lo invertido en edificar desde cero una central de abastos moderna y funcional. Mientras Xaltocan representa el costo de la corrupción del pasado —donde se tuvieron que pagar los citados 250 millones de pesos para subsanar un fraude—, Huamantla arranca ahora con sus propios desafíos operativos.

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