Marcela González se aparta de Morena; persisten señalamientos por presunto favoritismo
La presunta renuncia de Marcela González Castillo a la dirigencia estatal de Morena ha provocado nuevas lecturas y reacomodos políticos dentro del partido en Tlaxcala, debido a los cuestionamientos que durante los últimos meses han surgido en torno a su cercanía con el alcalde de la capital, Alfonso Sánchez García.
Aunque la dimisión, que habría sido presentada el pasado 17 de junio, ha sido manejada como una decisión de carácter interno, diversos actores políticos consideran que ocurre en medio de señalamientos por un posible conflicto de interés, derivado de la relación de la entonces dirigente con quien es identificado como uno de los perfiles con aspiraciones rumbo a la gubernatura de 2027.
Las críticas se intensificaron luego de que militantes y grupos internos acusaran una presunta utilización de la estructura partidista para favorecer determinados proyectos políticos. Ante ello, Alfonso Sánchez García rechazó cualquier ventaja derivada de dicha relación y sostuvo que en Morena existen condiciones de igualdad para quienes buscan participar en futuros procesos internos.
A las acusaciones de favoritismo se suman reclamos de integrantes del partido que han denunciado prácticas de exclusión y una excesiva concentración de decisiones dentro de un reducido grupo político vinculado tanto a la dirigencia estatal como al gobierno municipal de Tlaxcala.
El escenario también ha estado marcado por la intervención del Tribunal Electoral de Tlaxcala, instancia que revisó actuaciones de Morena relacionadas con denuncias internas y señaló presuntas omisiones en la atención de diversos procedimientos, situación que generó cuestionamientos sobre el funcionamiento de los órganos de justicia partidista en la entidad.
La salida de González Castillo se produce además en un contexto nacional de ajustes y reacomodos dentro de Morena, donde la definición anticipada de aspirantes a gubernaturas ha obligado al partido a reforzar mecanismos para evitar confrontaciones internas y posibles ventajas indebidas entre sus cuadros políticos.
Hasta el momento, la exdirigente estatal no ha fijado una postura pública respecto a las críticas y señalamientos que rodearon su gestión. Sin embargo, su eventual salida mantiene abierto el debate sobre la influencia de grupos políticos en la vida interna de Morena y el papel que desempeñan las relaciones personales en la construcción de proyectos rumbo a las elecciones de 2027 en Tlaxcala.


