Alejandro Aguilar, el rey de la simulación política; admite que no le alcanza para la candidatura y ya busca cómo no quedarse fuera

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Las propias declaraciones del diputado federal Alejandro Aguilar López terminaron por confirmar lo que desde hace tiempo se comenta en el ámbito político tlaxcalteca: su registro para participar en el proceso interno de Morena parece responder más a una estrategia de supervivencia política que a una posibilidad real de convertirse en candidato a la gubernatura.

Al reconocer que las encuestas no le favorecen y que ni siquiera tiene garantizado llegar a la fase final de la selección interna, el legislador dejó claro que sus aspiraciones están lejos de la realidad política que vive el partido.

Sin embargo, lejos de sostener su proyecto hasta las últimas consecuencias, Aguilar López adelantó que respaldará a quien resulte ganador, una postura que para analistas y actores políticos refleja la intención de mantenerse vigente y asegurar un espacio dentro del grupo que finalmente controle las candidaturas rumbo a 2027.

Para muchos, esta actitud confirma una práctica recurrente del diputado: aparecer en cada proceso electoral para colocarse en la mesa de negociación y buscar una nueva posición política, independientemente de los resultados de su gestión como representante popular.

Su paso por la Cámara de Diputados tampoco ha estado exento de críticas. Diversas voces han cuestionado la escasa relevancia de su trabajo legislativo, al considerar que no ha impulsado reformas de gran impacto ni se ha distinguido por defender de manera constante las principales demandas de la ciudadanía tlaxcalteca.

Mientras miles de ciudadanos esperan resultados de sus representantes, Alejandro Aguilar parece concentrar sus esfuerzos en conservar su futuro político. Su reconocimiento de que las preferencias no le favorecen deja abierta la percepción de que su inscripción en el proceso interno de Morena nunca tuvo como objetivo ganar la candidatura, sino permanecer dentro de las negociaciones para obtener otro cargo público.

Así, el diputado federal vuelve a alimentar la imagen de un político que cambia de estrategia según las circunstancias, privilegiando su permanencia en el poder antes que la construcción de un proyecto sólido para Tlaxcala. Sus propias palabras terminaron por exhibir que, más que competir por la gubernatura, su verdadera apuesta sería no quedarse fuera del reparto político que definirá el rumbo electoral de 2027.