Por: Alberto Amaro
Un interno del Centro de Reinserción Social (CERESO) de Apizaco fue localizado sin vida durante una revisión de rutina la mañana de este domingo, en un hecho que nuevamente ha generado fuertes cuestionamientos por un presunto abandono médico y un posible intento de ocultar información dentro del penal.
De acuerdo con el reporte oficial, custodios encontraron a un hombre tirado sobre el piso de su celda, dentro del área de San Luis Apizaquito, al interior del CERESO de Apizaco. Al acudir el médico del centro penitenciario,, confirmó que el interno Daniel N, de 33 años de edad, ya no contaba con signos vitales.
Según el parte médico, el recluso padecía diabetes mellitus, hipertensión arterial e insuficiencia renal, enfermedades crónicas que requerían atención constante y especializada. Tras la valoración, se solicitó la intervención del Servicio Médico Forense (SEMEFO) para el levantamiento del cuerpo y el inicio de las diligencias correspondientes.
Sin embargo, datos obtenidos por La Prensa de Tlaxcala apuntan a una versión mucho más delicada. Fuentes consultadas señalan que el director del CERESO, José Sánchez Portillo, conocido entre personal e internos como “El falso” o “El chismoso”, habría negado que se brindara atención médica oportuna al interno, pese al grave estado de salud que presentaba.
Las acusaciones no son menores. Diversas fuentes afirman que Sánchez Portillo mantiene un historial de ocultamiento y manipulación de información, recordando el incendio ocurrido el pasado 24 de junio dentro del mismo centro penitenciario, donde presuntamente se minimizó lo sucedido y se difundió una versión distinta a los hechos reales.
Cabe recordar que, tras aquel incidente, el secretario de Seguridad Ciudadana, Alberto Martín Perea Marrufo, informó públicamente que al director se le había iniciado un procedimiento administrativo por presuntas irregularidades relacionadas con el manejo de la información. No obstante, hasta el momento no existe información pública sobre alguna sanción o resolución en su contra.
La muerte de Daniel N., vuelve a colocar al CERESO de Apizaco bajo la lupa. Familiares de internos expresaron su temor de que la verdad sea nuevamente alterada, señalando que existe un ambiente de desconfianza, miedo y falta de transparencia dentro del penal.
Para muchos, el caso no solo representa la muerte de un hombre enfermo, sino una posible muestra de negligencia institucional y de un sistema penitenciario donde, aseguran, las enfermedades se atienden tarde y los problemas se esconden antes de que salgan a la luz.
Hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de Seguridad Ciudadana no había emitido un posicionamiento oficial sobre las acusaciones de presunta negativa de atención médica ni sobre las señalamientos dirigidos al director José Sánchez Portillo.
La Fiscalía General de Justicia del Estado deberá determinar, mediante la necropsia de ley y las investigaciones correspondientes, si la muerte fue consecuencia natural de las enfermedades que padecía el interno o si existió omisión, negligencia o responsabilidad de servidores públicos en los hechos ocurridos dentro del CERESO de Apizaco.
