Por: Antonio Hernández
El modelo que sacudió Puebla podría replicarse en Tlaxcala; al menos cinco presidentes municipales estarían bajo la lupa por presuntos nexos con grupos criminales
El Operativo Enjambre, la estrategia federal que ha puesto contra las cuerdas a gobiernos municipales señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado, podría tener un nuevo escenario en Tlaxcala.
Tras el reciente operativo ejecutado en Puebla por fuerzas federales, encabezado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien ha sido apodado el “Batman” de México, crecen las versiones sobre un posible despliegue en territorio tlaxcalteca. En Puebla, la operación incluyó 23 cateos y dejó detenidos a servidores públicos, entre ellos el alcalde de Esperanza, señalado por las autoridades por su presunta participación en una estructura dedicada al robo de transporte, extorsión y secuestro.
De acuerdo con versiones que circulan en círculos de seguridad, al menos cinco presidentes municipales de Tlaxcala —uno de la zona sur, dos de la región centro y dos del oriente— estarían siendo investigados por sus presuntos vínculos con grupos delictivos locales que operan en sus municipios.
Pero el posible “Enjambre” tlaxcalteca no terminaría en los ayuntamientos.
También habría agentes de la Policía de Investigación adscritos a la Fiscalía General de Justicia del Estado bajo revisión por presuntos nexos con organizaciones criminales, entre ellas el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Hasta ahora no existe confirmación oficial de un Operativo Enjambre en Tlaxcala ni se han hecho públicos nombres de los funcionarios presuntamente investigados. Sin embargo, el mensaje enviado desde Puebla es contundente: cuando las investigaciones federales detectan redes de protección criminal dentro de los gobiernos locales, el cargo político no representa un blindaje.
Y si Tlaxcala está realmente en el radar de Harfuch, el próximo movimiento podría ser cuestión de tiempo.
