Se disparan las denuncias por trata de personas en Tlaxcala
Por: Alberto Amaro
De marzo a junio de 2026 se han iniciado al menos seis carpetas de investigación por este delito; las cifras contrastan con el discurso oficial de años anteriores
Tlaxcala vuelve a registrar investigaciones por trata de personas. De marzo a junio de 2026, la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) contabilizó al menos seis carpetas de investigación relacionadas con este delito, una cifra que vuelve a colocar el fenómeno en el centro del debate público.
El comportamiento de los registros oficiales muestra que la trata no desapareció del estado. En 2017 se contabilizaron 10 carpetas de investigación; en 2018 fueron 21 y en 2020 se registraron 15, de acuerdo con las estadísticas oficiales disponibles.
Estas cifras contrastan con los registros de algunos años recientes, en los que las estadísticas nacionales reportaron pocos casos o incluso cero. Sin embargo, la ausencia de carpetas en un determinado periodo no necesariamente significa que el delito haya dejado de existir.
De hecho, la propia titular de la Fiscalía General de Justicia del Estado, Ernestina Carro Roldán, explicó en entrevista del 30 de julio de 2026 que, desde su llegada, se realizó una actualización de carpetas y se solicitaron órdenes de aprehensión relacionadas con este delito.
La fiscal también señaló que debe considerarse que la fecha en que una víctima denuncia no necesariamente coincide con el momento en que comenzaron los hechos de explotación. Una mujer puede acudir ante la autoridad en 2026 y referir hechos que comenzaron años atrás.
Ese señalamiento resulta relevante para la interpretación de las estadísticas: un registro bajo o incluso inexistente de denuncias durante determinado año no permite, por sí solo, concluir que la trata haya desaparecido.

Un discurso oficial que hoy vuelve a ser cuestionado
La discusión adquiere mayor relevancia por las declaraciones realizadas por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros el 10 de octubre de 2023, cuando sostuvo que la trata de personas había dejado de ser un problema para Tlaxcala.
Sin embargo, los propios registros de la Fiscalía muestran que durante su administración sí se iniciaron investigaciones por este delito.
Desde la llegada de Cuéllar Cisneros al Gobierno estatal, en 2021, y hasta la fecha de aquella declaración, se habían registrado dos carpetas de investigación: una en octubre de 2021 y otra en junio de 2022.
Posteriormente, la cifra volvió a incrementarse.
La contradicción entre el discurso político y los registros oficiales también quedó expuesta durante los cuestionamientos realizados por la periodista británica Louise Callaghan sobre las declaraciones de la gobernadora respecto de la persistencia de la trata de mujeres y niñas en Tlaxcala.
En respuesta, el coordinador de Comunicación Social del Gobierno del Estado, Antonio Martínez Velázquez, sostuvo que el contexto de las declaraciones de la gobernadora se refería a que no existían denuncias en ese momento.
No obstante, el funcionario reconoció que posteriormente se han registrado nuevos casos y que actualmente existen seis investigaciones relacionadas con trata.
La ausencia de datos no significa que desaparezca el delito
El problema de fondo está en la interpretación de las estadísticas.
Que una autoridad no registre denuncias durante determinado periodo no significa automáticamente que el fenómeno delictivo haya desaparecido. Las cifras dependen de que las víctimas puedan identificar la situación que viven, tengan condiciones para denunciar y tengan acceso efectivo a las instituciones de procuración de justicia.
La propia Fiscalía ha advertido que una denuncia presentada en 2026 puede referirse a hechos que comenzaron varios años antes.
Por ello, una cosa es afirmar “no tenemos registros suficientes” y otra muy distinta sostener que “el problema no existe”.
El repunte de investigaciones registrado en 2026 vuelve a colocar la trata de personas en la agenda pública de Tlaxcala y obliga a revisar las cifras, los mecanismos de denuncia, la atención a las víctimas y la forma en que las autoridades comunican la dimensión real del fenómeno.
Más allá del número de carpetas abiertas, cada registro representa una investigación y, potencialmente, una víctima cuya historia llegó finalmente ante las instituciones de justicia.


