La Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Coeprist) anunció una medida que, en apariencia, busca reforzar la transparencia: equipar con cámaras de videograbación a sus verificadores. Según la comisionada Yazmín Jiménez Gutiérrez, esta acción pretende “cortar de raíz cualquier sospecha de actos indebidos” durante las inspecciones a comercios, bares y moteles. Sin embargo, detrás del discurso de vigilancia y transparencia, se esconde una admisión tácita: hay tranzas, hay corrupción, y lo saben.
Jiménez Gutiérrez aseguró que las grabaciones serán resguardadas para evitar su manipulación y que permitirán contar con evidencia clara del actuar de los inspectores. Lo curioso es que, al mismo tiempo que intenta blindar la imagen institucional, la funcionaria reconoce que las denuncias del sector comercial sobre presuntos cobros irregulares o abusos son “constantes”. Pero —según su propia declaración— no existe ninguna queja formal en contra de los verificadores.
Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hay corrupción o sólo rumores?
La contradicción es evidente. La comisionada admite el problema, pero evita actuar. No habló de denuncias penales, ni de procedimientos administrativos, ni de sanciones contra quienes presuntamente abusan del poder. En cambio, optó por una solución cosmética: poner cámaras, como si grabar fuera sinónimo de limpiar.
Lo cierto es que esta medida parece más un intento por calmar la presión pública que una estrategia real de combate a la corrupción. Porque mientras no se investiguen las redes de complicidad dentro de la Coeprist, las cámaras sólo serán testigos silenciosos de un sistema que protege a sus propios operadores.
En Tlaxcala, el discurso oficial habla de transparencia, pero la realidad huele a encubrimiento. Y si la comisionada sabe de extorsiones, como lo ha insinuado y no actúa, entonces no sólo es omisa: es cómplice.
Hasta que haya sanciones reales y procesos penales, la Coeprist seguirá siendo lo que es hoy: una institución que finge combatir la corrupción mientras la alimenta desde adentro.
