No estoy desarraigado; se lo que está pasando en Tlaxcala ¡porque soy Tlaxcalteca!

Es difícil escribir lejos de mi Estado donde nací y crecí, recordar las calles de mi Apizaco de mi Atexcatzingo me traen mucha nostalgia para esta vivencia, que me ha llenado de paz y que me ha llevado a encontrarme conmigo mismo.

El salir de Tlaxcala, no fue fácil el dejar a mis seres es lo más doloroso aun que ahora la tecnología te acerca a ellos, que decir de la comida esos tacos de canasta afuera de la fiscalía, las quesadillas de huitlacoche, los tacos al pastor de “los tarascos” ufff, y ese pulquito con Don Memo en Nanacamilpa, algo que a la distancia valoras y extrañas.

En estos meses he conocido a gente maravillosa que sin conocerte que sin pedir nada a cambio están contigo para ayudarte y buscar tu bien y el de tu familia, esa gente que ahora en este mundo tan tronado hace falta cada día más.

No estoy desarraigado del periodismo, sigo escribiendo desde aquí, sigo estando informado de lo que sucede en mi estado y en México, y a consecuencia sigo realizando mi labor periodística, para así cumplir ese derecho que tiene la ciudadanía de estar informado y seguir ejerciendo mi libertad de expresión.

En mi labor periodística que inicio poco más de seis años, debo admitir que me ha dado muchas satisfacciones, pero también mucho miedo derivado a las amenazas que he sufrido desde el 2019, esto por el simple hecho de no querer callarme, derivado a ello sufrí desde disparos e intentos de allanamientos a mi domicilio, en todos ellos estando presente mi familia.

La búsqueda de un grupo delictivo que me pidió dejar de publicar, el miedo de saber que tenían datos personales, esto por el simple hecho de haber publicado notas periodísticas.

Entre las agresiones que he sufrido han sido incluso por policías, un hecho doloroso porque muchas de ellas se derivaron durante coberturas, y muchas veces fui criticado por mis propios compañeros periodistas. ¿por que callarme si quienes deben protegernos son quienes nos agredieron? Si hacen algo fuera de la ley lo debemos de publicar, pero si también sus derechos laborales son violentados, de igual manera se debemos publicarlo y apoyar; y así lo hice y seguiré haciendo.

Solo pocos buscaron ayudarme, pocos me llamaron para saber cómo me encontraba después de una agresión o como dirían muchos compañeros una “supuesta agresión” ver como se hablaba de la implementación de mis medidas de protección según ellos de manera errónea, hecho que es doloroso porque no solo afectan al periodista afectan al circulo mas cercano del comunicador, por tal razón admito que fueron dolorosos esos comentarios, porque ahora cambiaria estar en sus zapatos y cerca de mis seres queridos.

Hace unos meses supe de la entrega de un premio que me fue entregado por mi labor periodística. No supe de ese premio si no después de ocho días de haberse entregado, agradezco haberme considerado, aunque quisiera aclarar quees importante dar a conocer que una agresión a un periodista no se debe de politizar ni mucho menos publicar o difundircuando no se ha preguntado mínimo si estás bien o si pasóalgo más grave.

Es de suma importancia señalar que la amenazas y agresiones hacia mi persona se encuentran en manos de las autoridades encargadas de procurar justicia y confió se aplique la ley,  derivado a que la falta de justicia no solo perpetua el dolor del periodista (cuando está vivo) si no también en el de su familia cuando es asesinado, pues la impunidad envía un mensaje de permisividad a los agresores e incentivan a nuevos ataques, es por esta razón que pongo mi fe en que serán investigados y resueltos conforme a derecho.

Mi historia con el mecanismo de protección federal para los defensores de derechos humanos y periodistas de la SEGOB no ha sido fácil. Siempre hubo problemas al grado que me asignaron seguridad de policía estatales, corporación de la cual yo era crítico, esto el sexenio de Marco Antonio Mena, saber que los elementos habían recibido las indicaciones de sus mandos superiores de tomarme fotos a mí y a mi familia, información otorgada de uno de los propios policías asignado a cuidar de mi persona.

Como este hecho se suscitaron varias anomalías en el mecanismo del cual, nunca mencione en alguna nota periodística por miedo, y solo me aboque a informarle el mecanismo que casi siempre me ignoro, y claro siempre informando Articulo 19, el Comité de Protección a Periodistas (CPJ) y Amnistía Internacional.

Todas las agresiones se fueron documentando, tener un cajo únicamente para todos los documentos y denuncias presentadas por mi labor periodística, no es fácil. Vivir con miedo y llegar a pensar en algún momento que algo me llegaría a pasar, me quitaba el sueño y ese deseo de seguir escribiendo.

Como olvidar cuando funcionarios federales ya de la administración de Andrés Manuel López Obrador, me ofrecieron realizar un acto de corrupción sobre una medida de protección que me había sido asignada, no lo podía creer, pero me di cuenta de que en ese entonces en el mecanismo de protección una dependencia encargada de proteger a defensores de derechos humanos y periodistas, operaba la corrupción y los malos manejos del dinero de los mexicanos, situación que pondría en mayor riesgo a los beneficiarios.

En estos días, recibí varias llamadas en donde me decían que por culpa del Gobierno de Tlaxcala y específicamente de Lorena Cuellar Cisneros, yo tuve que huir del Estado, y que estoy refugiado en un país fuera de México y que todo esto había sido producto de la violencia ejercida por el Gobierno de Tlaxcala hacia mi persona.

Es importante señalar que jamás he declarado que el Gobierno del Estado de Tlaxcala y que Lorena Cuellar Cisneros, hayan ejercido algún tipo de amenaza o intimidación hacia mi persona, pues como se ha dado a conocer en diferentes entrevistas a medios nacionales e internacionales, mis agresiones las mayorías de ellas han sido realizadas por parte de policías y presidentes municipales, así como de grupos delictivos.

Pero jamás de la gobernadora del Estado, quiero comentar que únicamente dos veces en mi vida he podido platicar conla gobernadora Lorena Cuellar Cisneros, una de ellas en una entrevista en el mes de diciembre del 2022, y otra una mañana del lunes 26 de septiembre del 2022, días después de la muerte de mi hermano, ella me llamo y me dio el pésame, me dijo que estaba conmigo e incluso me regalo una vivencia personal, que agradezco y guardo en mi corazón. Se que malos funcionarios y exfuncionarios estatales intentaron manejar una mala imagen de mi persona, pero el tiempo lo juzgo y los sigue juzgado. De corazón y esta fe que me caracteriza no les deseo el mal a esos malos funcionarios si no lo contrario pido a nuestro poder superior los bendiga.

Quiero agradecer a mis amigos, a mis fuentes y a todos los lectores que creyeron en nosotros, que nos han buscado para realizar alguna denuncia pública, a darnos esa información de la que se alimenta un periodista, agradecerles de corazón y decirles que mi única obligación es publicar su información y cuidar su anonimato.

Agradecer a los abogados Héctor Gastón Altamirano Zainos, Sandra Odeth Pizano Jiménez, Rene Cosme Ramos Limón y Xóchitl Beatriz de la O Yerena, por demostrar su compromiso con la justicia y la defensa de los derechos humanos, gracias de corazón, por ser pilares fundamentales en mi búsqueda de justicia.

Gracias a Articulo 19 y CPJ, por gran apoyo desde el inicio de esta larga lucha de agresiones, gracias a Pedro, Albert, Rubén y Leopoldo, porque con su trabajo y apoyo he tenido un escudo protector que me ha permitido continuar con mi labor periodístico, mil gracias.

Por último, a amnistía internacional, por ser un faro de esperanza y justicia en un mundo plagado de injusticia, gracias, Edith, Norma, Cristopher, Alejandro, David, Esteban, Nacho, Cristina, Diana, mil gracias, porque con su gran labor se convierte en la voz de los silencios, la esperanza de los oprimidos

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