Carlos Augusto Pérez Hernández: el reciclaje del chapulineo político en Tlaxcala

 

El ex dirigente estatal de MORENA en Tlaxcala y ex diputado federal, Carlos Augusto Pérez Hernández, consumó un nuevo episodio de chapulineo político al abandonar el partido que encabezó para reacomodarse en Fuerza por México (FxM), instituto político que en la entidad se ha convertido en refugio de políticos desgastados, sin credibilidad ni respaldo social.

La salida de Pérez Hernández no obedece a diferencias ideológicas ni a una ruptura ética, sino a un hecho contundente: fue bajado de la contienda interna por la gubernatura, quedando fuera de las decisiones centrales del partido que dirigió y al que no logró entregar resultados políticos relevantes en Tlaxcala.

Lejos de asumir el fracaso, el también ex diputado local por el PRI recurrió a las redes sociales para enviar un mensaje claramente calculado, dejando ver que sus aspiraciones personales siguen intactas, aunque para ello deba traicionar una vez más cualquier supuesto compromiso partidista. Su trayectoria confirma un patrón reiterado: los partidos son desechables cuando ya no sirven a sus intereses.

En una publicación difundida en Facebook, Pérez Hernández acompañó su imagen con la frase: “A tu lado vamos con más fuerza”, un mensaje subliminal que contrasta brutalmente con los principios que antes decía enarbolar —no mentir, no robar y no traicionar—, mismos que hoy parecen haber sido arrojados al basurero político.

Resulta aún más grave que dicha publicación incluya la imagen del titular del FOMTLAX, dependencia del Gobierno del Estado de Tlaxcala, y que haya sido elaborada utilizando los colores institucionales de Fuerza por México, lo que abre serios cuestionamientos sobre el uso faccioso de una dependencia pública para fines de promoción política personal.

Este “servidor público”, señalado por su inoperancia y falta de resultados, habría utilizado la imagen institucional y los recursos del FOMTLAX para intentar revivir una figura política visiblemente desgastada, incurriendo en prácticas que rayan en el abuso de funciones y la propaganda anticipada.

La dirigencia de Fuerza por México en Tlaxcala, encabezada por un ex alcalde que enfrenta señalamientos por un presunto daño patrimonial millonario y que no se ha presentado a una audiencia inicial, parece confirmar la vocación del partido: convertirse en un cementerio de ambiciones políticas fallidas.

La virtual salida del ex jefe morenista no deja lugar a dudas: Carlos Augusto Pérez Hernández no tiene futuro político en MORENA ni en ningún otro partido con estructura real, y su única opción ha sido sumarse a un proyecto político que en Tlaxcala se ha especializado en abrirle la puerta al cascajo político.

Más que una decisión estratégica, su salto a Fuerza por México representa el reconocimiento tácito de su irrelevancia política, así como la confirmación de que, para algunos personajes, la ideología no existe y los principios solo sirven mientras garantizan poder.

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