Manuel Vázquez Conchas percibe 380 mil pesos mensuales, violando el discurso de austeridad de la 4T y el principio constitucional de que nadie debe ganar más que el Ejecutivo federal
Mientras el discurso oficial insiste en la austeridad republicana y el combate a los privilegios, en Tlaxcala la realidad exhibe una contradicción mayúscula: el magistrado presidente del Tribunal de Justicia Administrativa, Manuel Vázquez Conchas, percibe un salario mensual de 380 mil pesos, más del doble de lo que gana la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien recibe alrededor de 140 mil pesos mensuales.
El dato no solo resulta escandaloso, sino que viola abiertamente el espíritu de la Cuarta Transformación, que desde su origen sostuvo que ningún servidor público puede ganar más que el Presidente de la República, principio respaldado por el artículo 127 de la Constitución y por la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos.
Más que la presidenta… y más que la gobernadora
El salario del magistrado Vázquez Conchas también supera con amplitud el de la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, quien percibe 163 mil pesos mensuales, lo que coloca al titular del Tribunal Administrativo como uno de los funcionarios mejor pagados del estado, muy por encima del Poder Ejecutivo.
A este caso se suman los de las magistradas Luz María Vázquez Ávila y Marta Zenteno Ramírez, quienes ganan cerca de 200 mil pesos mensuales, también por encima del salario presidencial, generando un bloque de altos sueldos judiciales completamente divorciados del discurso de austeridad.
Silencio, boletines y simulación
Lejos de asumir una postura ética, el Tribunal de Justicia Administrativa difundió un boletín institucional en el que se limita a señalar que “el pleno verificará los salarios”.
No hubo anuncio de reducción, no hubo compromiso de reintegrar recursos públicos, y no hubo explicación clara de por qué se permite que un magistrado gane más que la presidenta del país.
Lo más grave, señalan críticos, es que Manuel Vázquez Conchas jamás planteó públicamente bajarse el sueldo ni devolver el excedente cobrado desde su llegada, a pesar de que el tema ya es de dominio público y genera indignación social.
El principio que hoy se ignora
Durante su mandato, el expresidente Andrés Manuel López Obrador fue contundente:
“Nadie puede ganar más que el Presidente de la República. Está en la Constitución.”
Ese principio fue presentado como una ruptura con los excesos del pasado. Sin embargo, casos como el de Tlaxcala demuestran que la austeridad se aplica solo cuando conviene, mientras en tribunales y organismos autónomos se preservan sueldos de élite bajo el argumento de la “autonomía”.
¿Austeridad solo de discurso?
Que un magistrado estatal gane más que la presidenta de México no es un simple dato administrativo:
es una afrenta al discurso oficial, una burla a la ciudadanía y una señal clara de que los privilegios siguen vivos, aunque ahora se disfracen con lenguaje de la 4T.
La pregunta queda abierta:
- ¿Quién pondrá un alto a estos excesos?
- ¿O la austeridad republicana será, una vez más, solo un lema para discursos y campañas?
