Periodista fue torturado con extrema violencia antes de morir

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Por. J. Jesús Lemus

El cuerpo del periodista Alex Serna fue encontrado sin vida. Alex Serna desapareció el pasado 20 de junio de 2026 en el municipio de Zihuatanejo de Azueta, en la región de la Costa Grande de Guerrero.

Su ausencia encendió las alarmas de familiares, amigos y colectivos defensores de la libertad de expresión, ya que el comunicador mantenía una presencia constante e interactiva en plataformas digitales.

Su última actividad pública en redes sociales ocurrió el mismo día de su desaparición, cuando difundió un video denunciando presuntos delitos y daños ambientales en la comunidad de La Saladita, perteneciente al municipio de La Unión de Isidoro Montes de Oca, Guerrero.

En dicha grabación, acusó formalmente a una empresa deshidratadora de mango de operar sin los permisos ambientales correspondientes desde 2017 y de explotar agua de forma ilegal.

Aunque la confirmación de su identidad por parte de las autoridades y de la familia ocurrió los primeros días de julio de 2026 debido a retrasos burocráticos, el cuerpo de Alex Serna fue localizado originalmente desde el 22 de junio de 2026.

El hallazgo se efectuó en el municipio vecino de Petatlán, Guerrero. El cadáver fue abandonado a un costado de la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, en un tramo intermedio ubicado entre las localidades de Coyuquilla Norte y Arroyo Seco.

El cuerpo del periodista permaneció en calidad de desconocido en las instalaciones del Servicio Médico Forense de Zihuatanejo durante varios días, hasta que se completó el reconocimiento oficial por parte de sus familiares.

Al momento de ser encontrado por las corporaciones policiacas, el cuerpo de Alex Serna estaba depositado en el interior de un tambo o contenedor de plástico azul y se encontraba cubierto con bolsas de plástico.

Los informes periciales y de organizaciones civiles confirmaron que los restos presentaban un avanzado estado de descomposición.

El examen físico preliminar arrojó de manera contundente la presencia de evidentes huellas de violencia y visibles signos de tortura.

De acuerdo con el contexto de las agresiones registradas, su muerte se derivó de un proceso con extrema violencia física, tortura y mutilaciones previas a su fallecimiento.

La organización defensora de la libertad de expresión Artículo 19 detalló que Alex Serna ya venía siendo objeto de un clima hostil debido a su labor informativa sobre corrupción y ecocidio en la costa guerrerense.

El comunicador enfrentaba de forma reciente campañas de estigmatización en internet. Asimismo, se documentó que en marzo de 2026 recibió una fuerte advertencia directa a través de un perfil anónimo en redes sociales, donde le exigieron cesar sus publicaciones e intimidaron señalando que ya contaban con su ubicación exacta.

La Fiscalía General del Estado de Guerrero y los organismos de derechos humanos mantienen como principal hipótesis del crimen la labor periodística del comunicador y su activismo en defensa de los recursos naturales.

El foco directo de la indagatoria apunta al video de denuncia que Serna publicó horas antes de ser privado de la libertad, en el cual señaló explícitamente a un empresario extranjero dueño de la procesadora de mango en La Saladita.

Por consiguiente, las autoridades locales y federales indagan el asesinato como una represalia directa a sus indagatorias sobre corrupción, despojo de agua y contaminación ecológica en la región costera.